La parroquia no es solo un lugar al que se viene: es una familia a la que se pertenece. Y una familia se construye cuando cada uno aporta lo que es y lo que tiene.
Quizá has pensado alguna vez en dar un paso más, pero no sabías por dónde empezar. Hoy te lo decimos con sencillez: te necesitamos.
No hace falta ser un experto ni tener mucho tiempo libre. Solo hace falta querer. Acércate al despacho parroquial o habla con nosotros después de la Misa: buscaremos juntos dónde puedes servir mejor.
Que como Santa María del Águila, que dijo «hágase», te ayude a responder con generosidad.
