Querida parroquia, hoy, viernes 24, víspera de la festividad de Santiago Apóstol, queremos reconocer el don del servicio silencioso, del amor al prójimo y de la entrega sin buscar nada a cambio de un grupo de miembros de esta comunidad de forma pública; acto que esperamos repetir en venideros años, ya que son muchos los merecedores del mismo. Las palabras no pueden expresar completamente cuánto valoramos el tiempo, el compromiso y la generosidad que habéis dedicado a la parroquia, esenciales para toda la comunidad, de tal modo que inspira a otros a seguir vuestro ejemplo; vuestros esfuerzos son un verdadero testimonio del amor y del servicio que guían vuestro quehacer diario, porque detrás de cada misa, de cada puerta abierta a tiempo, de la gestión económica, y de cada grupo de catequesis, han estado las manos de María del Carmen, Lali, Reinaldo, Pepín y Jesús; con la única finalidad de construir iglesia y acercar a otros al mensaje de Cristo, ejemplos del camino que todos debemos recorrer.











